Guía de Viena
A la vera del Danubio, surge resplandeciente la ciudad imperial de Viena, capital mundial de la música y centro cultural por excelencia de la región. La capital austriaca se destaca por su elegancia y su buen gusto, sus calles peatonales llenas de tiendas, su arquitectura majestuosa y sus parques y palacios evocan la sensación de encontrarse en el escenario de cualquiera de las óperas de Mozart. La música está ligada ala historia de la ciudad y, todavía hoy, se manifiesta en el ambiente a todas horas: La Ópera nacional, La Filarmónica y decenas de teatros sirven como escenario para la representación de las mejores partituras, y es que Viena, no sólo es el origen de grandiosas obras musicales, sino que sus habitantes siempre han sido el público más deseado para cualquier obra.
El corazón de la ciudad es conocido como el ""Anillo de Oro"" ya que en él se concentran la gran mayoría de los monumentos y edificios que hacen de ésta una ciudad grandiosa. Aunque este lugar no es excesivamente extenso, recorrerlo requiere tiempo y paciencia ya que cada rincón esconde una sorpresa para el visitante. Las casas vecinales y calles del centro sirven como escenario perfecto para las magistrales construcciones que aquí se han erigido a lo largo de la historia. Como capital del Imperio Austrohúngaro, siempre fue el centro político, militar y cultural de la región y es por eso que encontramos una excelente colección de fastuosos palacios imperiales.
Viena es cultura, aparte de los muchos y ricos museos y de los variados teatros y auditorios, la ciudad ofrece, como ninguna otra, un ambiente cultural inigualable que se materializa en sus cafés, que reciben a sus clientes a cualquier hora del día; para el desayuno, a media mañana, o para pasar la tarde en un ambiente que, si bien es elegante y refinado, también es popular y amable, en muchos casos se puede escuchar música en directo y al mismo tiempo degustar alguno de los deliciosos pasteles que se ofrecen, un chocolate o uno de los apreciados vinos austriacos. Recorrer la ciudad haciendo una ruta por sus cafés es sin duda la mejor manera de descubrirla.
El visitante que viene hasta aquí queda sencillamente obnubilado ante la grandeza y majestuosidad de edificios como El Palacio Imperial de Hofburg, La Ópera Nacional, La Catedral de San Esteban o La Basílica de San Carlos, todos los monumentos de la capital austriaca son sencillamente impresionantes y transmiten una sensación de equilibrio y belleza que hacen que el visitante se sienta como en un sueño. No es casualidad que esta sea la cuna de El Vals, ya que la armonía propia de esta ciudad marca la elegancia de los pasos de esta universal danza. El romántico Danubio, surca Viena de norte a sur como si estuviera bailando un vals, con la misma serenidad que caracteriza a esta urbe imperial, que conserva todo el esplendor de su época dorada. Pasear por sus orillas o contemplar las panorámicas del mismo desde alguno de los muchos miradores, como el Kahlenberg, es siempre una auténtica maravilla.
La mitad oriental de la ciudad es moderna e industrial, adaptada a los nuevos tiempos. Esto permite que la mitad occidental conserve intactos todos sus encantos hasta los límites territoriales de la misma, que lindan con bosques encantados que bien podrían estar habitados por hadas o duendes.
Además nos encontramos ante una ciudad idílica para vivir, visitar y disfrutar ya que no hay grandes concentraciones de tráfico ni de gentío, las calles están siempre limpias, todo está en armonía y hay una gran seguridad ciudadana. Los vieneses son gente tranquila y respetuosa, acogedora con el visitante. Aunque en una gran ciudad ""nunca se puede bajar la guardia"", Viena es una de las mejores ciudades del mundo para disfrutar de un paseo sin sobresaltos ni sorpresas desagradables.
Viena, una ciudad para el recuerdo...